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En el día internacional de las mujeres

Lizeth Daniela Villada Trejos

Codacop.

 

Los sucesos y la fecha exacta que permiten explicar por qué el 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, son aún cuestión de distintas hipótesis. Algunas evidencias remontan los hechos al año 1857, cuando un grupo de obreras fueron obligadas a permanecer en la fábrica donde laboraban, para evitar su participación en una huelga que exigía reconocimiento a sus derechos laborales. Otras fuentes hablan de huelgas realizadas un siglo más tarde, por el mismo reclamo, ante una realidad que pareciera inmutable para las mujeres.

Lo cierto es que en 1910, durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se proclama el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, como una fecha para visibilizar las condiciones de opresión política, económica, social y cultural que enfrentan las mujeres a nivel mundial; así como para reconocer su valioso aporte en diferentes ámbitos a lo largo de la historia.

Algo indiscutible es que los orígenes de esta conmemoración, tienen su raíz en reivindicaciones de índole laboral. Eran evidentes las precarias condiciones que enfrentaban las mujeres en las fábricas: extensos horarios que no eran reconocidos en el pago recibido, horas y horas de producción, que además se prolongaban con el trabajo doméstico y las labores de cuidado que les fueron delegadas arbitrariamente.

Ya dirían las feministas de corte marxista, como Christine Delphy, que el trabajo doméstico no remunerado era una de las bases para la permanencia del sistema capitalista. Estos planteamientos aseguran que si en algún momento las mujeres hacían una huelga mundial y se oponían a la realización de estas labores, la producción del capital se vería alterada. ¿Cómo trabajaría el obrero sin su alimentación diaria? ¿Quién lavaría y plancharía los uniformes para la jornada?

Pese a que desde 1977 por un llamado de las Naciones Unidas, cientos de países conmemoran el 8 de marzo como el Día Internacional de las Mujeres, las razones y condiciones que originaron sus reivindicaciones y exigencias no parecen haber cambiado.

A nivel global y con relación a ingresos salariales, las mujeres obtienen en promedio un 24% menos que los hombres, la cifra es del 19% para América Latina; de igual forma, más del 75% de los empleos de las mujeres, son informarles y carecen de protección social[1]. Más allá de contar con mayor presencia femenina en el ámbito laboral, las condiciones que enfrentan las mujeres, no son iguales con relación a los hombres: la brecha salarial continúa, las barreras para acceder a cargos directivos se reflejan en lo que algunas economistas denominan “el techo de cristal”, o aquellas situaciones que impiden a una mujer avanzar en su carrera profesional y adicional a ello, las labores de cuidado siguen siendo delegadas a las mujeres, generando que su inversión diaria para labores de cuidado doméstico no remunerado, sea en promedio de 7 horas, con relación a las 2.9[2] que invierten los hombres.

Para alcanzar sociedades más justas, se necesita también garantizar la equidad de género, no sólo en el ámbito laboral, sino en participación política, contar con mayor número de mujeres en cargos de representación que puedan incidir en la promoción de avances para los derechos humanos; en el reconocimiento a los derechos sexuales y reproductivos que permiten asumir el control y autonomía sobre el propio cuerpo; se necesita cerrar las brechas educativas, garantizar el acceso y la continuidad académica de niñas, adolescentes y adultas, quienes abandonan los procesos de formación por razones como la maternidad o el cuidado de otros/as; se necesita un tratamiento adecuado a las violencias basadas en género, fortalecer medidas normativas existentes y garantizar el acceso a la justicia; que no se cometan más feminicidios, y se logren reducir los niveles de impunidad con relación a delitos sexuales; que sea atendida la exigencia por el acceso a la tierra y una economía campesina sostenible, y por unos medios de comunicación libres de sexismo y estereotipos.

Adicionalmente, en el caso colombiano, es necesario que el Estado asuma la responsabilidad de garantizar a las mujeres todos los derechos y superar de una vez por todas las barreras, estructuras y motivaciones que hacen que las violencias contra las mujeres se exacerben de manera exponencial. Es una urgencia como sociedad, que las mujeres participen y accedan en igualdad de condiciones a cargos de representación política y de dirección, tanto en el Estado como en el ámbito privado. Pero además, en la Colombia del post acuerdo, es indispensable la participación directa de las mujeres en la implementación, seguimiento y monitoreo de los acuerdos, tal como lo establece la Resolución 1325, instrumento de especial importancia para la exigibilidad y participación de las mujeres en los procesos de diálogo y como en el post acuerdo.

En medio de la lamentable y preocupante cifra de 120 líderes y lideresas asesinadas durante los últimos 14 meses, es necesario denunciar con vehemencia estas flagrantes violaciones a los derechos humanos y continuar acompañando a las comunidades que resisten la violencia y los atropellos, pues paradójicamente, en un contexto de “paz”, la guerra sucia se incrementa y las causas estructurales que generan el conflicto se fortalecen.

Que este 8 de marzo las calles se llenen para denunciar también las violencias y discriminaciones de género que nos impiden avanzar, que el reclamo vaya desde lo más íntimo, hasta lo más público, porque como señala la consigna: ¡lo personal, es político!

 


[1] Datos presentados por ONU Mujeres, consultados en: http://lac.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2016/07/empoderamiento

[2] Información arrojada por la primera Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), realizada entre el 2012 y 2012. Puede consultar el siguiente enlace para más información: http://www.portafolio.co/tendencias/tiempo-que-dedican-las-familias-colombianas-al-trabajo-domestico-499629

 


[1] Datos presentados por ONU Mujeres, consultados en: http://lac.unwomen.org/es/noticias-y-eventos/articulos/2016/07/empoderamiento

[2] Información arrojada por la primera Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), realizada entre el 2012 y 2012. Puede consultar el siguiente enlace para más información: http://www.portafolio.co/tendencias/tiempo-que-dedican-las-familias-colombianas-al-trabajo-domestico-499629