La revolución de la agricultura familiar
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La revolución de la agricultura familiar

En una pequeña finca en las afueras del municipio de Limeira, en el estado de Sao Paulo, sur oriente de Brasil, hay una máquina que clasifica frutas por tamaño y por color. El proceso, que funciona igual con tomates, mangos o cítricos, es sorprendente: los agricultores descargan la cosecha en una banda transportadora que atraviesa en segundos un circuito con varias estaciones para lavar, brillar y secar las frutas. Una vez terminado este procedimiento, la producción regresa a la banda y pasa por una especie de cámara oscura, que toma tres fotografías por fruta y manda la información recolectada a un procesador interno, programado con anticipación por los campesinos, que analiza las imágenes y decide a qué categoría pertenecen y a cuál compartimento deben enviarse. Al final, los productores obtienen seis tipos y variedades de la misma cosecha, separadas, ordenadas y listas para la comercialización.

 

 

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