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Nuestra Historia

El contexto en el que nacimos

En los años 80 hubo un auge de organizaciones de base y una tendencia creciente por desarrollar una metodología de trabajo con las comunidades.  Existían publicaciones importantes que nutrían las apuestas políticas, muchos educadores populares (hombres y mujeres), veían en Paulo Freire, una opción diferente ya que proponía temas como el dialogo de saberes y la construcción de conocimiento colectivo.

En la educación popular estaba presente la teoría de la liberación y con ella el auge de la iglesia popular, la iglesia de los pobres.  Se sentían de cerca los problemas de las comunidades y había una gran inquietud por tener un buen trabajo de organización de base, combinado con el trabajo de pastoral, teniendo siempre como referente el conflicto político del país. 

Estas circunstancias permitieron que Codacop leyera la historia, la realidad social y sacara de ella una metodología que le dio su identidad. Por esta época se hicieron los primeros encuentros de análisis de coyuntura en San Andrés de Sotavento, Cajibío, Chocó y Cauca, con la intención de reflexionar y reconocer que era posible construir otra sociedad a través de la cotidianidad.

Nuestras historia en imagenes

El nacimiento

Tres factores clave, dan cuenta de ello: la experiencia de acompañamiento para la planeación participativa desde Cenprodes, la experiencia y compromiso de trabajo popular,  y la certeza siempre presente, de que era posible un cambio social.

El Centro Nacional de Proyectos de Desarrollo Social -Cenprodes-, entidad de la Conferencia Episcopal Colombiana, asesoraba y acompañaba la  elaboración y evaluación de proyectos desde el año 1971 y se caracterizaba por funcionar con una gran autonomía e independencia.  Hacia el año 1984, algunas personas de la Conferencia Episcopal se dieron cuenta de que había una oficina que asesoraba proyectos, que tenía mucho poder en la decisión sobre ellos y que funcionaba de manera independiente. Quisieron entonces recuperarla.

Muchas de las comunidades indígenas y campesinas que se acompañaban, habían alcanzado un desarrollo interesante en cuanto a su organización y autonomía; y ante el cambio de situación en Cenprodes, se temía que los obispos no pudieran o no aceptaran seguir dando este acompañamiento de la manera que se venía haciendo. Esto llevó a pensar en la importancia de dar continuidad a los procesos y por ende, seguir con el apoyo a los grupos y comunidades que se venían fortaleciendo. Se decidió entonces, crear una entidad que siguiera con el trabajo, independiente de Cenprodes, pero con su apoyo y solidaridad, y se destinó una persona del equipo para iniciar la creación de la nueva oficina.

¿Cómo crecimos?

Codacop comenzó su trabajo, acompañando procesos de planeación y evaluación, con comunidades indígenas, en gran parte por la intervención de las Misioneras de la Madre Laura, quienes desempeñaron un papel muy importante en la creación de condiciones y posibilidades para ello.

El trabajo tenía una connotación política, buscaba crear capacidades en las organizaciones para que tomaran en sus manos su propio destino y exigieran al Estado respuestas a sus necesidades.  En el acompañamiento a los procesos comunitarios, se ponía toda la energía, mística y esfuerzo, al igual que en la participación, en una época donde no se tenía una visión integral de la misma. El reto inicial fue el proceso de planeación participativa con los indígenas paeces del Norte del Cauca, en Pueblo Nuevo, donde la mayoría no hablaba español ni sabía leer y escribir.

Los campos de trabajo eran diversos: la asesoría técnica agropecuaria, la construcción de espacios comunitarios y el fortalecimiento organizacional; el análisis sociopolítico y económico de la realidad; la reflexión teológica, bíblica y pastoral; el asesoramiento metodológico en la formulación de planes y en la realización de evaluaciones. Las actividades múltiples: visitas, talleres, encuentros, seminarios, reuniones; intercambio entre grupos, organizaciones y agencias de financiación o entidades de apoyo técnico, cursos y asesorías puntuales.

Los lugares de trabajo abarcaban el país y eran diferentes los grupos a los que llegábamos: comunidades indígenas en Toribio, San Francisco y Tacueyó en el Cauca; San Andrés de Sotavento en Córdoba,  Purembará y Condumí en Risaralda y San José de Ariporo en el Casanare. Comunidades campesinas en Antioquia, Cauca y la Fundación San Isidro en Boyacá. Grupos y comunidades populares en Cajibío en el Cauca, en Neiva y Cúcuta. Comunidades eclesiales de base en Bogotá y la Costa Atlántica. Comunidades cristianas campesinas en San Vicente de Chucurí. Parroquias como Pío X en Cúcuta y en Ocaña. Equipos de pastoral de las hermanas Misioneras de la Madre Laura, los Padres Redentoristas, la Sociedad Misionera de Belén.

Muchas fechas marcaron nuestra historia, pero las de mayor realce en nuestra conformación como institución han sido: 1984 cuando surgió la propuesta, 1990 cuando se obtuvo la personería jurídica, 2000 cuando decidimos tener un cuarto como oficina en una casa amiga, 2001 cuando nos instalamos en un espacio propio con una oficina grande, lo cual nos convirtió definitivamente en una ONG.