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Genero, Desarrollo y Cultura

Para Codacop, una de sus apuestas políticas fundamentales apunta a facilitar y propiciar espacios, condiciones, reflexiones y propuestas que contribuyan a la búsqueda de la igualdad y la justicia para todas y todos; se trata de luchar por las garantías para que mujeres y hombres (sin importar la edad) alcancen el disfrute pleno de los derechos humanos en un ejercicio de sujetos y ciudadanos en una sociedad justa, democrática y diversa.

El género, como perspectiva y enfoque está presente en Codacop como un eje transversal y específico en la práctica cotidiana y las dinámica de acompañamiento que se realizan con diferentes expresiones organizativas de mujeres y con organizaciones sociales mixtas.

Adoptamos una perspectiva de “género, desarrollo y cultura” a partir de entender que el DESARROLLO, debe pensarse desde las particularidades de las condiciones sociales, económicas, políticas, jurídicas, culturales de los distintos sujetos sociales, lo que significa pensar el desarrollo en clave multicultural; lo que debe permitir satisfacer necesidades específicas y vitales de personas y comunidades y a su vez posibilitarles el acceso a los recursos y bienes materiales, simbólicos, sociales, culturales.

Por su parte, el concepto de género, contribuye a estudiar y a entender las relaciones de poder que entre mujeres y hombres se establecen en medio de sociedades patriarcales, en donde la posición de las mujeres, generalmente, es subordinada. Un análisis de género, permite además, reconocer procesos de construcción de identidades femeninas y masculinas diversas de acuerdo a contextos determinados por la cultura, la etnia, la edad, la clase social, entre muchas otras variables.

En palabras de Marcela Lagarde (Antropóloga Mexicana), el GÉNERO es una condición política, que hace que por el sólo hecho de ser mujeres o ser hombres, las personas podamos ejercer o no, ciertas formas de poder. El aspecto clave del análisis de género es el reparto inequitativo de poder; la condición femenina y la condición masculina, se pueden analizar como un “concentrado” político, en donde los hombres por el solo hecho de serlo tienen  “acceso” al ejercicio de poderes específicos y reservados para ellos; por eso la primera característica de dominio de género es que tiene marca sexual, que coloca a un sexo en condiciones de subordinación y al otro de sobre valoración.

Esta condición política de dominación se expresa en relaciones injustas, las cuales pretendemos transformar, a partir del reconocimiento de  las diversidades que somos en una perspectiva de  igualdad, justicia y equidad, que promuevan relaciones distintas, en donde el poder sea compartido y no signifique dominación, en donde la igualdad de oportunidades sea para todas las personas sin distinción alguna, en donde el acceso a los recursos, a los servicios y a los beneficios se distribuyan de manera equitativa y justa entre mujeres y hombres.

De igual manera, una perspectiva de género nos enfrenta a un concepto de desarrollo,  desarrollo que cuestione las perspectivas androcéntricas que ponen al “hombre en el centro del Universo” y se amplíen las perspectivas del desarrollo, en el reconocimiento de la co-existencia de seres humanos y no humanos en el cosmos, que promueva una convivencia armónica y sostenible en donde mujeres y hombres encuentren un lugar para el reconocimiento y satisfacción de necesidades y aspiraciones diferenciadas de acuerdo a su experiencia vital y a las condiciones sociales, económicas y culturales. Asumimos entonces, un desarrollo que no es neutro sino que se constituye también en una estrategia de emancipación, en donde el “empoderamiento”, se sitúa como un camino posible para la superación de la marginación de las mujeres.

El enfoque de Género y Desarrollo, busca contribuir a la superación de inequidades e injusticias y tienen que ver con:

  • La Flexibilización de los roles de hombres y mujeres, que convoquen  a una distribución mucho más equitativa de las actividades, expectativas y oportunidades en todos los ámbitos de la vida social.
  • La transformación de las relaciones de poder que se dan entre los géneros, de tal manera que se eliminen la dominación y subordinación.
  • El gestar  un nuevo modelo de desarrollo, que considere  a las personas: mujeres y hombres en sus diversidades y en relación armónica con el cosmos.  Un modelo que proporcione herramientas y oportunidades para todas y todos.
  • Un enfoque de desarrollo que se planee con una perspectiva de género y con participación de todos los actores sociales.

Finalmente con la perspectiva de género se busca facilitar:

  • Procesos de reconstrucción de identidades masculinas y femeninas
  • Construcción de nuevas visiones de desarrollo
  • Reestructuración de relaciones de poder
  • Ampliación de la participación de las mujeres en el escenario público con demandas desde lo privado
  • Distribución equitativa de recursos y beneficios del desarrollo
  • Transformación de roles y flexibilización de estereotipos
  • Reparación por daños ocasionados por la disparidad entre los géneros
  • Plena vigencia de los Derechos Humanos
  • Modificación de la posición de desigualdad y subordinación de las mujeres en relación a los hombres en los campos económico, político, cultural y étnico.
  • Y, finalmente la dinamización de procesos orientados a la satisfacción de las necesidades prácticas de las mujeres como la generación de ingresos, el acceso a la salud, la vivienda, entre otros.