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Las Desgarradoras Cifras de Violencia Contra los Niños

Ni siquiera sé por dónde comenzar. Esto es desgarrador. A uno le duele el alma al saber lo que la violencia les está haciendo a niños Las desgarradoras cifras de la violencia contra los niños y jóvenes de Colombia. Confieso que, mientras hacía las averiguaciones periodísticas para mi crónica, sentí ganas de echarme a llorar

Las cifras, por lo general, son frías, y las estadísticas desalmadas. Lo contrario ocurre con las palabras, que llevan sus propias emociones cargadas en el hombro. Pero esta vez los números no son insensibles porque se refieren a la vida humana. Más todavía: se refieren a jovencitos muertos, desplazados, desaparecidos, destruidos por la violencia que ha agobiado a este país durante tantos años.

Perdido en la maraña de mensajes que llegan cada día a mi correo electrónico, entre la propaganda interminable de cuanta chuchería mandó Dios al mundo, encontré un boletín de noticias que me enviaron los periodistas de la Universidad Nacional. Decía que las mayores víctimas del conflicto armado han sido la niñez y la adolescencia.

La verdad escueta y amarga es que, según indican las informaciones que tiene en su poder el Registro Único de Víctimas (RUV), en los veintisiete años que van de 1985 al 2012, fueron desplazados forzosamente 2’520.000 menores de edad. A vivir en la miseria y del delito, o vendiendo cigarrillos en los semáforos. Sin contar que otros 342 fueron víctimas de las minas antipersonas y que en tiempos más recientes 154 niños fueron asesinados.





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Extractivismo y Enfermedad Holandesa

"Lo que nos indigna actualmente es que la tierra va mal y no hacemos lo que deberíamos, nos mostramos pasivos". Stéphane Hessel

El extractivismo es una modalidad de acumulación que se inició hace 500 años, y que permite explicar el saqueo, la acumulación, la concentración, la destrucción y la devastación colonial y neocolonial, así como la evolución del capitalismo hasta nuestros días. Desarrollo y subdesarrollo, como dos caras de un mismo proceso, son elementos que hay que ubicarlos en este contexto.

Con la conquista y la colonización de América, África y Asia, empezó a estructurarse la economíamundo: el sistema capitalista. Como uno de los elementos fundacionales de dicha civilización capitalista se desarrolló y consolidó la modalidad de acumulación extractivista, determinada desde entonces por las demandas de los centros metropolitanos del capitalismo naciente. Unas regiones se especializaron en la extracción y producción de materias primas, de bienes primarios, mientras que otras asumieron el papel de productoras de manufacturas, utilizando los recursos naturales de los países pobres o empobrecidos. Las primeras exportan Naturaleza, las segundas la importan.

El término de extractivismo se refiere a aquellas actividades que remueven grandes volúmenes de recursos naturales que no son procesados (o que lo son limitadamente), sobre todo para la exportación en función de la demanda de los países centrales3. La apropiación de recursos naturales, donde éstos son extraídos por medio de una serie de violencias, atropellando Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza, “no es una consecuencia de un tipo de extracción sino que es una condición necesaria para poder llevar a cabo la apropiación de recursos naturales”, señala Gudynas En la práctica, el extractivismo ha sido un mecanismo de saqueo y apropiación colonial y neocolonial. Este extractivismo, que ha asumido diversos ropajes a lo largo de la historia, se ha forjado en la explotación de las materias primas indispensables para el desarrollo industrial y el bienestar del Norte global, no importándoles los impactos nocivos de los proyectos extractivistas, ni el agotamiento de los recursos.

La mayor parte de la producción de las empresas extractivistas en el Sur global es básicamente para exportación. Pese a las dimensiones de la actividad económica, genera un beneficio nacional muy escaso. Las materias primas que se obtienen normalmente no son procesadas en los países de origen. Gran parte de los bienes, los insumos y los servicios especializados para el funcionamiento de las empresas extractivistas, pocas o raras veces provienen de empresas nacionales.





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El Exterminio del Pueblo Wayuu

“Desde todo punto de vista nos están llevando al exterminio”: Javier Rojas Uriana, representante legal de la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Wayuu Shipía Wayuu.

“Además de los altísimos índices de corrupción, el acceso a los derechos fundamentales mínimos no se cumple y se violan todos los derechos humanos”: Jorge Otálora, defensor del Pueblo.

“La Guajira es el escenario de inhumanidad y de injusticia más grande que he visto en este país”: Gonzalo Guillén, periodista y director del documental El río que se robaron.

Esas afirmaciones resumen lo que pasa en el departamento de La Guajira y demuestran que allí se vive una crisis humanitaria de la que todavía no hay cifras consolidadas y sobre la que menos hay conciencia desde el Estado y la sociedad. Esa crisis, la corrupción y la indolencia crónica son las responsables de que los menores de edad de la comunidad wayuu mueran por decenas y tiene como consecuencia que hoy ninguna entidad del Estado sepa realmente cuántos, cuándo y por qué han muerto. Aunque la respuesta salta a la vista visitándolos en sus rancherías: mueren por desnutrición.





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Ambientalistas protestarán en Bogotá contra minería en el Meta

Al menos unas 300 personas llegarán este martes a la plaza de Bolívar de Bogotá provenientes de Villavicencio y otros municipios del Meta, para decirle al Gobierno nacional que les deje ordenar su territorio, que no quieren la locomotora mineroenergética y que no les ponga trampas ni decretos difíciles de cumplir.

El motivo principal de la movilización ciudadana, que salió el sábado pasado de la capital del Meta, se centra en el decreto 2691 de diciembre del 2014, que les determinó a los entes territoriales hacer en tres meses unos estudios técnicos para de2nir sus zonas de reserva y de protección.

Fernando Vargas, concejal de Villavicencio, dijo que lo que se quiere es abrir la discusión sobre la política minero-energética del Gobierno Nacional y hacer ver que lo dispuesto en el decreto es una violación al principio constitucional de ordenar el propio territorio, que es una intervención directa a los POT.





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La Respuesta de un Indígena a Paloma Valencia

Haga de cuenta que una persona adquiere una moto, le dan sus documentos y las autoridades correspondientes le certifican que son legales. Un día, esa persona cae en un retén de la Policía y, al revisar los documentos, se dan cuenta de que es robada.

Entonces obviamente le toca devolverla. Eso es lo que está pasando en este momento en el Cauca. Acá algunos particulares se adueñaron de grandes extensiones de tierra desconociendo que en esos lugares ya habitaban con anterioridad comunidades indígenas, afros y campesinas. Luego les fueron tituladas por el Incora y por eso dicen que son los dueños legales. Eso es cierto, pero tenemos que mirar cómo obtuvieron esas tierras.

Los ingenios sí tienen una titularidad desde el punto de vista legal, pero las transacciones se hicieron a través del uso de la fuerza, del daño, generando desplazamiento. Esa es la situación que da origen a la reclamación de las tierras. Queremos que ese territorio sea reintegrado para poder sobrevivir como pueblo.

Hector Fabio Dicue





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