¡A DEFENDER LA TIERRA PARA VIVIR MUCHAS VIDAS!

Clemencia
abril 22, 2026

El 22 de abril de cada año se conmemora el día internacional de la Tierra, establecido por la ONU desde 1970, con el propósito de concientizar sobre la finitud de sus recursos, los daños ambientales generados por el ser humano y el modelo económico, lo mismo que llamar la atención sobre le destrucción climática, la contaminación ambiental y del agua, la pérdida de biodiversidad y de los bosques, el aumento de la temperatura, la desertificación, el deshielo de los casquetes polares y aumento de las catástrofes naturales.

En fin, conmemoramos el día de la tierra que es nuestra única casa, destruyéndola aceleradamente, mientras los efímeros poderosos de estos tiempos, imbuidos en la beodez consumista, en la soberbia del poder y en la codicia acumulativa, niegan que eso esté pasando. Pero sí está sucediendo, ante nuestra existencia y favorecida por la inconciencia. Todo lo que necesitamos para vivir lo tiene la naturaleza, dependemos de ella y, sin embargo, eso se está agotando y es la vida la que está en crisis. 

La principal causa de estos males es la quema de combustibles fósiles, los generan la mayor cantidad de gases de efecto invernadero, de ahí la necesidad de que la humanidad transite a otra matriz energética, lo que ya podría hacer, pero los adictos al petróleo no lo permiten porque quieren quemar hasta su última gota, sin importar que eso signifique acabar también con el último aliento de vida. 

Así que hay quienes acumulan riqueza destruyendo la vida y la madre tierra, y hay pueblos y comunidades que enfrentan ese tánatos, aún a riesgo de su propia vida. Estos defensores y defensoras de la madre tierra, la conmemoran todos los días, como lo hacen las mujeres de las veredas la Esmeralda y Loma de Tigre en Acacías, Meta, quienes llevaban una vida bucólica y apacible, plenamente integrada con el entorno natural, con agua y aire saludables, y en medio de un concierto de muchas especies de aves cantarinas que no cesaban de trinar por la vida.

Entre relatos íntimos y recorridos por el paisaje, se revela cómo la extracción de petróleo ha afectado no solo los cuerpos de agua, sino también las formas de vida, las economías familiares y la memoria de una comunidad. Lo que antes era un caño limpio, un lugar de infancia y sustento, hoy es testimonio de un deterioro que pone en riesgo a las generaciones futuras.

Lejos de abandonar su tierra, Clemencia Díaz sostiene una resistencia firme, atravesada por el cuidado, la dignidad y una profunda conexión con el territorio. Su historia encarna la de muchas otras mujeres que, desde el campo, defienden la vida frente a un modelo extractivo que avanza, pero no logra borrar su arraigo ni su decisión de permanecer.

Esta es una buena forma de conmemorar el día de la tierra, luchando por defenderla como el único hogar para la humanidad. Porque más allá de conquistar las estrellas, tenemos derecho a contemplarlas sintiendo el alma sobre la TIERRA. La responsabilidad intergeneracional nos exige defender la tierra para legar una posibilidad de vida a las venideras generaciones. 

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